Juegos, cocina, desafíos y momentos de encuentro marcaron la jornada. Cada rincón del colegio se llenó de risas, creatividad y compañerismo, fortaleciendo los lazos entre cursos, docentes y equipos de trabajo.
Además de las actividades recreativas, hubo espacios para compartir en torno a la comida, donde estudiantes y profesores cocinaron y disfrutaron juntos, generando experiencias memorables dentro y fuera del aula.
Esta semana fue una oportunidad para reconocer el esfuerzo, la alegría y la energía que cada estudiante aporta a nuestra comunidad día a día.
¡Gracias a todas y todos quienes hicieron posible esta celebración! Seguimos construyendo un espacio donde el aprendizaje también se vive con entusiasmo, vínculo y alegría.