A diferencia del enfoque punitivo que suele preguntar “¿quién empezó?”, nuestras y nuestros estudiantes, guiados por sus docentes, exploraron una pregunta mucho más profunda: ¿cómo se vio afectada la confianza en su comunidad? Este cambio de perspectiva permite que cada joven comprenda el impacto de sus acciones en los demás, promoviendo una empatía real y un sentido de pertenencia mucho más sólido dentro del aula.
Lo más destacado de esta jornada fue el paso de la palabra a la acción. En lugar de limitarse a pedir disculpas, el grupo trabajó colaborativamente para crear un Acuerdo de Reparación. Este documento simbólico y práctico representa el compromiso de cada estudiante por enmendar el daño y reconstruir el clima de respeto mutuo, transformando un momento de tensión en un hito de unión.
Este proceso es la Responsabilidad Relacional en acción. En nuestro colegio, formamos estudiantes que no solo reconocen sus errores, sino que tienen las herramientas socioemocionales para proponer soluciones constructivas. Es un reflejo de nuestra formación integral, donde el diálogo y la justicia restaurativa son los pilares para resolver diferencias y aprender a vivir en armonía.
Seguiremos impulsando estos espacios de diálogo en todos los niveles, convencidos de que la gestión positiva de la convivencia es fundamental para la excelencia académica y humana. Felicitamos a las y los estudiantes de 5° Básico por su madurez y por demostrarnos que, con voluntad y empatía, siempre es posible pasar del conflicto a la solución compartida.