Durante una sesión de trabajo independiente realizada esta semana, se vivió un momento que refleja perfectamente esta cultura. Mientras el profesor brindaba apoyo personalizado a un compañero de clase, la dinámica del grupo fluyó de manera completamente orgánica y colaborativa.
Lejos de esperar de forma pasiva, una de nuestras estudiantes tomó una iniciativa espontánea diciendo: “Yo los puedo ayudar también”. Con gran entusiasmo, formó un pequeño grupo de tutoría entre pares para guiar a sus compañeros a través de los pasos de la tarea.
Este gesto demostró una madurez excepcional, reflejando el espíritu de responsabilidad compartida y tutoría que fomentamos a diario. La capacidad de observar una necesidad y actuar con empatía fortalece el clima de convivencia escolar y el aprendizaje continuo.
En el Colegio Lirima nos llena de orgullo presenciar cómo estos valores se expresan de manera natural. Agradecemos y celebramos el compromiso de nuestras y nuestros estudiantes, quienes con cada acción fortalecen el corazón de nuestra comunidad.
